Esta mañana, adelanto de Golden Boys en La Nación. En dos pedazos. El primero, citando varios párrafos del libro, empieza diciendo:
Eso sí: habrá que acostumbrarse a términos como tradear y representarse en ese momento a encumbrados hombres de negocios que compran y venden acciones. Pero que se quede tranquilo el lector. Una vez que termine de leer el libro, tendrá una perfecta pintura de cómo vive, cómo opera, cómo se relaciona, cómo piensa y hasta cómo conspira un grupo de argentinos que desde hace dos décadas, sentados en mullidos sillones de lujosas oficinas en Wall Street, compran y venden y ganan gracias a la deuda de los países emergentes.
Esa será la sensación de quienes recorran las páginas de Golden Boys , el libro de Hernán Iglesias Illa que ya salió a la venta. La obra es el resultado del Premio Crónicas Planeta/Seix Barral, cuya edición 2006 fue ganada por Iglesias Illa. "¿Quiénes son entonces estos Golden Boys -se pregunta el autor-, todo brillo y risitas, que Wall Street ha importado de América latina desde los 80, para hacerlos millonarios y atenderlos como príncipes? ¿Son sólo los cachorros de las clases altas y sus satélites, que plantan cercos a su alrededor y creen que la banca de inversión es aún un negocio de salones y contactos personales? ¿O los bancos han preferido a los jóvenes arrebatados, energéticos y sin pedigrí como [Daniel] Canel y sus sucesores?"
Iglesias Illa, que trabajó dos años para redondear la investigación, se sumergió en los negocios de los jóvenes de Wall Street. "Uno de los negocios que más divertía a los argentinos de aquella primera generación en Wall Street era viajar a Europa, revisar la larga lista de bancos acreedores de la Argentina y tocarles el timbre, en Ginebra, Francfort o Bruselas, a aquellos -pequeños, sin grandes estructuras y paciencia- que estuvieran dispuestos a vender. Les compraban el portafolio entero, en operaciones que pocas veces superaban los US$ 50 millones. Después volvían a Nueva York, le tiraban los papeles a un ejército de abogados y contadores que los partían en pedacitos y los hacían más fáciles de tradear y después los vendían en el mercado."
El otro, un recuadro del anterior, está más dedicado a los capítulos del libro enfocados a la crisis de 2001-2002. Empieza así:
Los meses anteriores que precedieron a la crisis de fines de 2001, que terminó con la devaluación del peso en el verano de 2002, es otro de los momentos que Hernán Iglesias Ille relata en el libro Golden Boys . Y de allí se extraen varias anécdotas de lo que fue aquel momento de decisiones millonarias.
"El 2001 de los traders fue mucho menos culposo y atribulado que el de los analistas: todos con los que conversé me confesaron, algunos con fanfarria, otros con tacto, que ya desde febrero sus posiciones estuvieron apostadas en contra de la recuperación de la Argentina. Quizá por esa costumbre de los traders de preferir pasar por malvados antes que por boludos, ninguno se atrevió a decirme que había perdido plata con la Argentina aquel año", cuenta el autor que ganó el Premio Crónicas Seix Barral en su primera edición, realizada en 2006.
Me pareció que los párrafos estaban bastante bien elegidos, que, dentro del limitado espacio disponible, reflejan bien el espíritu del libro. Muestran, además, que quien lo hizo —no sé quién, las notas no están firmadas—, leyó buena parte del libro, lo que siempre ayuda y se agradece.

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