Blog personal
de Hernán
Iglesias Illa

junio 2009

dom. lun. mar. mié. jue. vie. sáb.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30        

« diciembre 2007 | Inicio | febrero 2008 »

30 de enero de 2008

"La puta madre, men". Acentos muy reconocibles en esta pelea entre paparazzis revoloteando alrededor de Britney Spears, ayer a la noche. El video está acá. Intenté "embeberlo"; no pude.

Nostalgia del antimenemismo

Extraño el antimenemismo, el movimiento político-literario más homogéneo y afilado que he visto en mi vida. El antikirchnerismo, a su lado, es inorgánico, mal escrito, pedestre. Imaginemos, por ejemplo, el gaudeamus que habría sido para el antimenemismo el escándalo que en estos días tiene por protagonistas a una treintena de embajadores extranjeros, automovilistas famosos y funcionarios ministeriales intermedios. El antikirchnerismo, desmotivado y sin energía, no sabe qué hacer. Los antimenemistas habríamos escrito contratapas hermosas y punzantes, mezclando poesía y pesimismo, autoridad moral y  nuestra patentada rabia solemne.

Como pensar en lo que "pudo haber sido" me produce un inmenso dolor, me conformo con simular que los últimos diez años no han pasado y, disfrazándome de, por nombrar a alguien con especial talento para el puchero político-cultural (dicho como un elogio), Sandra Russo, sueño con los párrafos que escribiría si todo esto fuera posible. Escribiría párrafos así:

Marcelo Tinelli, símbolo del chabacanerismo y la fiaca intelectual de la década kirchnerista, se ha comprado un Hummer, un vehículo monstruoso y arrogante con el que desde ahora pisoteará el asfalto de Buenos Aires y los suburbios privilegiados donde vive con su familia. Necesitó violar la ley para comprarlo, porque ninguno de los modelos disponibles el mercado local --autitos pequeños, sudacas, pusilánimes-- llenaban sus pulsiones de macho alfa y su necesidad de comunicar permanentemente el poder, económico y sexual, con el que ha sido bendecido en la Argentina del nuevo milenio. Tinelli parece ignorar que el Hummer, la versión comercial del  vehículo usado por las tropas norteamericanas en Irak, es un auto manchado de sangre: se paseará él, entonces, magnífico y comandante, por las avenidas porteñas, con el mismo desprecio por sus vecinos y semejantes con el que los soldaditos rubios del ejército de Estados Unidos, al timón de sus propios Hummers blindados, sometieron y vigilaron los barrios arrasados de Bagdad y Fallujah. Tinelli es nuestro George W. Bush: un hombrecito pequeño y temeroso que se cree grande porque mira todo desde arriba y está protegido por vidrios antibalas.

Podría seguir, pero me parece que la espiral de hipérbole y extrapolación arbitraria se me estaba yendo de las manos. La parodia, fuera de control, se transforma en autoparodia. But you get the idea. El antimenemismo nos permitía ser bellos y filosos, aunque no fuéramos precisos ni acertados, de una manera en la que ahora no podemos ni queremos ser. El antimenemismo consiguió ser un relato global; el antikirchnerismo todavía es muy finito.

27 de enero de 2008

El equilibrismo, la fina línea entre la farsa y la molicie, ha dado todo lo que tenía de sí. Multitudes enfurecidas protestan a las puertas de Hernanii.net. Piden la cabeza del jefe y la liberación de los harenes, para banquete del pueblo.

(HT: marginalrevolution.com)

(Para quienes se atrevan a una muestra del panfleto maldito, estas páginas infectas en Perfil.)

26 de enero de 2008

Apoteosis de la crueldad en los comentarios blogueros: un tipo escribe un cuentito y se lo asesinan, con mezquindad y mala leche. Y muchos usan como argumento su apellido, lo que es aún más incomprensible. La mejor nota en la historia de ADN, una entrevista de Tomás E. Martínez, que mejora mucho cuando está de buen humor, a Luis Harss, formateador y uno de los creadores del mito del boom latinoamericano. Harss es adorable y cándido todo el tiempo; el exilio total le da libertad para decir cosas, sin mala sangre y casi con ternura, a las que pocos se atreverían en público. Y finalmente, un nuevo berretín: Facebook se ha llenado de spam pero hay un juego muy bueno de mapas (te dicen una ciudad del mundo y vos la tenés que ubicar en el mapa; cuánto más cerca, más puntos) que te permite crear tu propia versión. Gustavo Arballo inventó uno que se llama "Ciudades de Argentina" y a él me dediqué anoche, sin parar hasta no pasar su propio récord. The sweet smell of victory.


25 de enero de 2008

Golden Boys | Rolling Stone

Firmada por su secretario de redacción, la Rolling Stone argentina publica en su próximo número una crítica de Golden Boys. El título, muy bueno, es "El píanel de la vida" y éste es el primer párrafo:

Las finanzas, desde el vulgo o desde el humanismo, suelen ser vistas como una suerte de timba, de juego de mesa teñido de la omnipotencia y la soberbia de la marca indeleble que Michael Douglas le puso a su cinematográfico Gordon Gekko. Son, sin duda, la máxima fantasía simbólica del capitalismo: ese lugar donde el dinero –en cantidades sobrehumanas– se escapa del valor del trabajo e incluso de la rentabilidad, para convertirse en pura materia de un paisaje volátil (un término muy financiero) que combina abstracciones matemáticas con especulación y frenesí. Es, sin duda, un escenario que ejerce fascinación, cuyo poder –su influencia social– es cada vez más grande, y su control cada vez menos preciso. Así es para todo el mundo: las recientes tapas de los diarios con hombres bien trajeados tomándose la cabeza son prueba de ello. Como casi siempre, los argentinos creemos que para nosotros es distinto, peor, y, como siempre, hasta hay elementos reales que nos permiten pensar eso…

El resto, acá (pdf, pero livianito). De yapa, en la misma página, la crítica de Plotkin a la novela con mejor nombre de 2007, Berazachussets.

Golden Boys | Una "K" por una "P"

En la segunda impresión de Golden Boys, que debería estar llegando a las librerías porteñas en estos días (hoy, mañana), pudimos corregir una letra que, así como había salido, en la página 259 de la primera edición, arruinaba un párrafo entero. El párrafo hablaba de cómo habían reaccionado los economistas-analistas argentinos de Wall Street a la recuperación de Argentina después de la crisis, en 2003 y 2004. Esto dice ahora, después de la corrección. Solamente tuvimos que cambiar una letra. Adivinen cuál:

Entre los propios analistas, sin embargo, hay un consenso de que Vladimir Werning, el nuevo analista de J.P. Morgan, que llegó a Nueva York en 2003, a los 30 años, fue el primero en ver que el crecimiento de Argentina ese año y los siguientes era algo más que un rebote o un “veranito”, según una palabra de moda en esa época. Werning, economista de la Universidad Torcuato di Tella, tuvo como mentor y primer jefe en el banco a Alfonso Prat-Gay, con quien coincide en sus ideas liberales-pero-flexibles, a cierta distancia del purismo ortodoxo. Tanto entusiasmo mostró Werning por la economía argentina que algunos de sus colegas lo llamaban “J.P. Morgan”.

Obvio, acá al final. A Werning no le decían "J.P. Morgan", el nombre de su banco, sino "J.K. Morgan", en una forma oblicua y medio turra de acusarlo de oficialista del gobierno de Kirchner. "J.P. Morgan" no tiene ninguna gracia. "J.K." tampoco tiene tanta, pero por lo menos ahora se entiende. Una sola letra.

24 de enero de 2008

Rollingstonemag_20

Juan Hein, fotógrafo y amigo, vecino de Copenhague, finalmente tiene la página web que se merecía.

23 de enero de 2008

Una de las tendencias recientes de Wall Street, contada en Golden Boys, es la cada vez mayor presencia de físicos y matemáticos en los planteles de los bancos, necesarios para comprender y tener ideas nuevas sobre derivados, los complejos instrumentos financieros que se han hecho populares en los últimos años. Muchos científicos que hasta hace diez años tenían vidas tranquilas y de clase media investigando en los laboratorios de las universidades, han decidido subirse a la montaña rusa de las finanzas, poniéndole más velocidad y más dinero a sus vidas. Hace una semana recibí este mail:

Hola Hernán,
Estoy muy interesado en la investigacion de tu libro porque me interesaria conocer el background de la gente objeto del mismo. Te cuento que soy investigador de [una universidad pequeña] en [ciudad grande del Midwest estadounidense]. Hice el doctorado en fisica en España y hago ciencia basica en cosmologia, nada que ver con el mundo de los negocios. De todas formas, estoy muy interesado en un fenómeno que está sucediendo últimamente, el cual radica en que la mayoría de los chicos que terminan el doctorado en ciencias básicas, como la física, se van al mundo de los negocios y las finanzas.
He leído por allí que parte de este efecto se debe a un cambio en Wall Street mismo, i.e. que Wall Street necesita gente con capacidades analiticas, muy diferente a lo que pasaba años atras. En mi opinión, esto no explica por qué chicos brillantes despues de 10 años de universidad de alto nivel dejan la ciencia.
Lo que más me llama la atención es que es independiente de la nacionalidad y/o cultura, lo que a priori es sorprendente porque uno podría pensar que las diferentes condiciones para hacer ciencia en los diferentes paises son la causa de esto.
Me interesa mucho este tipo de analisis sociológicos, lástima que no sé mucho de sociología. Por eso me interesó la reseña de tu libro, porque quizá pueda aprender desde el formato de entrevista, teniendo en cuenta que (involuntariamente) he entrevistado a varios amigos doctores que migraron a Wall Street.

Saludos
[Nombre omitido]

Yo le contesté, un par de días más tarde, después de domesticar la nueva MacBook que me compré hace un par de semanas y a la que los primeros días quería tirar por la ventana.

[nombre],

wall street contrata más "quants" (así le dice a la gente como vos),   
porque los modelos se han complejizado tanto que ahora para ganar 
plata se necesita menos huevos y más cerebro. todo este proceso está 
contado en el libro. si tenés ganas de ganar medio palo al año, yo te   
recomendaría ir a Wall Street! jaja. además está el tema de que los   
bancos están teniendo problemas para conseguir "quants" 
latinoamericanos y entonces los reemplazan con rusos y chinos, pero 
obviamente no es lo mismo.

suerte,
saludos,
h.

Y él me contestó lo siguiente esta mañana:

Hola Hernan,
gracias. bueno, esperaré ansioso conseguir el libro entonces ;)
De todas formas, te tengo que decir que, en mi caso particular, prefiero ganar 10 veces menos y trabajar 2 horitas diarias, sin complicaciones y nadie que me joda. No tengo jefes, entro y salgo cuando me da la gana, me voy de vacaciones cuando quiero y cuanto quiero, y algunos
etc más. Así que, al final, todo depende del estilo de vida que cada uno quiera. Ojo, que muchos de mis amigos que están laburando en Goldman Sachs 18 hrs/día ya están quemados luego de 6 meses eh.

Saludos
[Nombre]

No todo el mundo quiere ser un Golden Boy ni trabajar en finanzas. Ni [nombre omitido!] ni yo estamos dispuestos a dejar nuestras viditas razonablemente apacibles por el precio que te piden en el mundo de las finanzas (en el caso de que tengamos la opción de hacerlo: no estoy diciendo que yo, si me lo propusiera, podría trabajar en Wall Street, un trabajo más difícil y talentoso de lo que la mayoría cree.) El segundo email de este argentino varado en el Midwest, igualmente, es útil para ponerlo frente al materialismo conservador, que juzga a las personas por su éxito material, y también frente al materialismo progresista, que insiste en decirme que debería sentirme mal porque hay gente que gana diez veces más que yo. Si cada uno pudo elegir su vida, la desigualdad no me parece importante. Obviamente, hay muchísima gente que no tiene libertad suficiente para elegir. Será cuestión de permitírselo.

21 de enero de 2008

Volvimos hace un rato de comer en la casa de unos amigos en Dumbo, al final de una calle de adoquines rotos con viejas fábricas abandonadas y nuevos condominios de diez mil dólares por metro cuadrado. Hacía cinco grados bajo cero cuando llegamos y menos doce cuando volvimos, medio dormidos, cabeceando en un remise puertorriqueño abochornado por el exceso de calefacción. Vimos con Andrea, que vivió de chico en Buenos Aires, a mediados de los '70, acompañando a su padre banquero, la segunda semifinal del fútbol americano. De a poco me voy acostumbrando a soportar un partido entero, pero aún me parece un deporte donde uno solo, el quarterback, se divierte y los demás se fajan de mala manera. Sobre todo hoy: en Wisconsin, donde los Packers perdieron contra los Giants, la sensación térmica durante el partido era de veintinueve grados bajo cero. Antes de cada jugada se veían las pequeñas borlas de vapor respirando desde las bocas de los jugadores. Cuando alguno se sacaba el casco, camino al banco de suplentes, parecía tener la cabeza en llamas. De vuelta en casa vi basket. Steve Nash, el base de los Phoenix Suns, es uno de los deportistas que más disfruto viendo. Cada pase suyo es una puñalada y una sorpresa geométrica. Ahora, cerca de la ventana, hace frío. Mañana va a estar igual.

15 de enero de 2008

Golden Boys | Clarin.com

Los Golden Boys llegan al gran diario argentino. O a su puntocom. Buena nota en la sección Conexiones de ayer, donde un pequeño link a esta página me trajo cientos de nuevos visitantes. El primer párrafo de la nota es éste:

"Golden Boys se está convirtiendo en uno de esos libros en los que cada uno lee lo que quiere. Para algunos es un ataque virulento a Wall Street; para otros, una defensa. Lo que nunca pensé que podía ser era una defensa del gobierno de De la Rúa", dice Hernán Iglesias Illa, en su blog. Ocurre que, vía mail, alguien le contó que pensaba leer su ópera prima literaria por recomendación del ex presidente Fernando De la Rúa, quien, parece, en esas páginas vio clarito "cómo se especulaba contra la Argentina desde Wall Street". Lo cierto es que Golden Boys (Editorial Planeta) no es una historia de buenos y malos o de culpables o inocentes de todos nuestros males. O, mejor dicho, no es sólo eso. Y, quizás, allí radique su valor.

El resto está acá.