Me publicaron este fin de semana dos notas en Perfil sobre las recientes turbulencias financieras y económicas globales. La primera parte salió ayer y la segunda hoy. Guillermo Piro, editor de la sección, me pidió el viernes a la tarde un título para las notas. Le contesté, por mail, mirando los últimos capítulos de la última temporada de The Wire, que no se me ocurría nada. No me respondió. Me encantó entonces ver ayer "El nuevo crack-up", no sólo porque me parece un muy buen título en sí mismo sino porque además me pone cerca de compañías admiradas desde hace mucho tiempo. La nota empieza así:
Sentado en el asiento de atrás de un Lincoln negro, bajo la lluvia en el tráfico exasperante de Manhattan, Diego, un conocido trader argentino de bonos latinoamericanos, resopla y mira su reloj. Tiene que estar dentro de media hora en el aeropuerto de La Guardia, donde lo espera un vuelo a Orlando y, si llega a tiempo, una Semana Santa que lo aleje un poco del caos de los últimos días. En Wall Street y alrededores, en los bancos de inversión y en los hedge funds, los grandes fondos privados que han dominado las finanzas del nuevo siglo, la sensación es de una gran incertidumbre. Les importa a los banqueros el futuro del sistema, pero mucho más les importa el futuro de sus propias carreras:
—Qué querés que te diga. La situación, en el mundo de las finanzas, en los bancos y en los fondos, está muy jodida. Porque la mayoría de estos tipos, sobre todo los que laburan en los bancos, cobran una buena parte de su sueldo, treinta, cuarenta por ciento, en stock options, acciones de sus bancos que sólo pueden vender y transformar en plata después de mucho tiempo, a veces años. Y esas acciones valen cada vez menos. Ponele que un tipo normal que tenía, qué sé yo, un palo verde en stock options y contaba con eso para su jubilación o para la universidad de sus hijos, perdió ahora 50% de eso, o más. Los que laburan en Bear Stearns peor, ¡perdieron el 99%! La acción del Citi está en 18, 19 dólares. Hace no mucho valía US$ 70. Merrill Lynch igual, la acción se hizo mierda. Te digo en serio, el humor en Wall Street, en el mundo de las finanzas, es muy malo, porque además ahora van a empezar los rajes. Todo el mundo lo sabe. Es más, ya empezaron. En Credit Suisse, en Morgan Stanley, en los bancos europeos. Estos ya empezaron a echar gente. Y en muchos lugares el bonus del año pasado fue cero. ¡Cero dólares! Un desastre.
Diego, que ha pasado por varios bancos y desde el año pasado, después de ganar millones con la deuda de Ecuador, trabaja en un hedge fund, deja de hablar y de golpe se da cuenta de que el Lincoln está parado en un lugar que no parece el camino hacia el túnel entre Manhattan y Queens.
—¿Qué hacemos acá? ¿Estamos bien? —le pregunta en castellano al chofer.
—Nos desvió la policía, por allá no se podía ir —responde el chofer, con acento caribeño.
—Pero la puta madre. No vamos a llegar.
El resto se puede leer acá. La segunda parte, publicada hoy, todavía no la encontré. Si alguien tiene el link, por favor que me lo pase y lo pego.

El domingo almorzando lo lei , lo vi y lo lei y me dio una gran alegria ver que te piden laburo ya "posicionado como jornalist de las finanzas"... por el libro ....atenti eh!
arrivederci
Publicado por: Hugo | 25 de marzo de 2008 en 9:39
Lo mas curioso es que las grandes instituciones financieras hacen alarde de las grandes cantidades de dinero que se sirven con cada transaccion y ahora estan pidiendo que las salven de la bancarota
Publicado por: Yadira | 25 de septiembre de 2008 en 22:28